Llamado el rey de los vinos italianos, el Barolo ha sido consumido por las cortes reales de Europa desde mediados del S. XIX. Ningún otro vino refleja las mismas características que el Barolo; es ligero y elegante pero a la vez potente y dominante. Por eso, necesita de compromiso y de todos los sentidos del consumidor para percibir su asombrosa evolución.